La cultura empresarial y del esfuerzo de Occidente es radicalmente opuesta a la de un país como China, donde emprender puede ser sacrificado, pero también una gran oportunidad. Y si no que se lo pregunten a Adrián Díaz, emprendedor español que vive en el gigante asiático desde 2006, consultor de desarrollo de negocio, divulgador y colaborador en universidades y medios de comunicación que agradece que no exista la democracia en China, económicamente hablando.