El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Asturias le ha concedido una pensión por incapacidad permanente total a un conductor de autobús de 57 años a pesar de que la Seguridad Social se la denegó. Aunque el hombre padecía lesiones de diferente calibre en la columna y el hombro derecho, el organismo consideró que podía continuar trabajando por no mostrar «merma en la destreza de las manos».