Cambio en el ‘trono’ de Venezuela y giro radical para sus expectativas petroleras. El fin del ‘reinado’ de Nicolás Maduro y la llegada de un Gobierno (que sigue siendo el mismo) que abrirá las puertas a la inversión de las petroleras estadounidenses supone un game changer (un cambio radical) para la industria del crudo venezolano. Tras años de abandono, declive y distribución masiva de los beneficios, ahora podría comenzar una era de nueva inversión, que no tendrá muchos resultados en el corto plazo (travesía por el desierto o largo sendero de paz), pero que permitirá que en unos años Venezuela pueda volver a inundar el mercado de crudo, llegando incluso a multiplicar por cuatro su producción actual de petróleo. Este escenario, si todo lo demás se mantiene constante, puede suponer un lastre para los precios globales del petróleo. En un mercado con cada vez más jugadores (Guyana, Brasil, Argentina, EEUU ) lo que faltaba era que uno de los productores más antiguos lograse levantar el vuelo para volver a producir varios millones de barriles. Este es el camino a seguir para que Venezuela vuelva a convertirse en un titán del petróleo.